Ensayos

Los caprichos de Dostoievski*

por: juan ignacio rodríguez

“Yo había imaginado que Dostoievski era una suerte de gran Dios insondable, capaz de comprender y justificar a todos los seres. Me asombró que hubiera descendido alguna vez a la mera política, que discrimina y que condena”. A Borges ―autor de las palabras recién citadas (Obras completas, Emece, vol. 4, p. 573)― no le hubiese gustado el Diario de un escritor (Páginas de Espuma, 2010): hay en él mucho de mera política. O  tal vez sí, porque como buen Dios, el escritor ruso tiene allí ojos para todo: lo mero, lo grande y lo mediano. Son 1.616 páginas que a juicio de su editor, Paul Viejo, muestran, “por fin, todas las facetas y caras de Dostoievski, desde el polemista, serio y grave que conocíamos, hasta un autor mucho más burlesco, satírico y sarcástico que permanecía algo más oculto”. ¿Representan más a Dostoievski que su literatura? Responde el editor: “No más, pero sí quizá de manera más (más…)


Dostoyevski: realismo metafísico, misticismo y espíritu karamazovianos (final)

6. Conclusiones.

Quedo en deuda respecto de la relación Dostoyevski-Nietzsche. Dos amigos, Raúl Madrid y Juan Ignacio Rodríguez, revisaron uno de los tantos borradores de este manuscrito y ambos fueron enfáticos en que no le hacía justicia a Nietzsche. Les agradezco sus comentarios, que me fueron muy estimulantes y útiles; pero no me queda más que disculparme sinceramente con ellos por la imposibilidad física, antes mencionada, respecto de cualquier intento de hermenéutica justiciera que tenga que ver con el autor alemán.

Las coincidencias de intenciones y actitudes entre el realismo metafísico contemporáneo y el realismo metafísico karamazoviano han quedado a la vista: la naturaleza, sus leyes, etc. (más…)


Dostoyevski: realismo metafísico, misticismo y espíritu karamazovianos (5).

5. Espíritu karamazoviano.

El realismo metafísico y el misticismo forman parte del espíritu karamazoviano. Pero también del espíritu del mismo Dostoyevski. Aquí nos encontramos con una encrucijada, con un acertijo, con una dificultad que acaba por ser seductora a la vez que iluminadora, y que consiste en saber si el espíritu de los Karamázov representa al espíritu de Dostoyevski. Y las razones para el y para el no parecen no ser del mismo peso. Por supuesto, en cuanto al no, tratándose de una novela, podría pensarse que se trata de mera ficción, de imaginería artificiosa de una mente enardecida por sus pasiones e histerismos, que no intenta otra cosa que la creación estética, el placer en lo bello o el displacer en lo horrible, la contemplación de las voluntades deformes o finamente ilustradas. (más…)


Dostoyevski: realismo metafísico, misticismo y espíritu karamazovianos (4).

Tal vez Nietzsche tuvo que haberle hecho justicia a Dostoyevski, por lo menos más que tratándolo de psicólogo. Evidentemente. O tal vez un buen conocedor del nihilista pueda explicar qué sucede acá, qué es de uno y qué es de otro, o cómo entendió, si lo hizo o tenía que hacerlo, el otro al uno. Debo reconocer que, a estas alturas, con mis años a cuestas, cualquier intento de hermenéutica nietzscheana me resulta físicamente imposible.

Llama la atención que el huésped hable de la felicidad en esta Tierra, y sólo en esta; tal vez esa sea la caracterización final del desarrollo de la ley de la naturaleza si se dieran las condiciones suficientes para que llegue a ser operativa. Sin embargo, y sólo para plantear el problema: ¿qué sucede en definitiva con la felicidad ante esta oposición (más…)


Dostoyevski: realismo metafísico, misticismo y espíritu karamazovianos (3).

4. Misticismo karamazoviano.

El gran problema interpretativo que plantea el misticismo karamazoviano es que está teñido de Cristianismo. El espíritu religioso no es necesariamente el espíritu místico. Y un místico no tiene por qué ser necesariamente un creyente. He de mencionar a Tugendhat (Antropología en vez de metafísica, Ed. Gedisa, 2004, p. 159 y ss.; y Egocentricidad y mística, Ed. Gedisa, 2009, p. 125 y ss.). Y confieso que al hacerlo las manos no me alcanzan a sudar, a pesar de que tengo presente que él quiso colocar la antropología en el lugar de la metafísica, ¡el carro delante de los bueyes! Como sea, creo conveniente rescatar de sus páginas la siguiente distinción: primero, usualmente tras cada uno de nuestros razonamientos y de nuestras acciones en la vida cotidiana está manifiesta nuestra voluntad, (más…)


Dostoyevski: realismo metafísico, misticismo y espíritu karamazovianos (2).

3. Realismo metafísico karamazoviano.

Hay un pasaje clave por el que quiero comenzar. Dice tal vez casi todo lo que se quiere poner de relieve aquí. Realismo, naturaleza y leyes de la naturaleza aparecen relacionados en el siguiente diálogo entre Kolia y Smúrov:

– Me agrada el realismo, Smúrov – dijo, de pronto, Kolia –. ¿Te has fijado en la manera como los perros se encuentran y se huelen? Entre ellos tiene que haber una ley general de la naturaleza.
– Sí, una ley ridícula.
– No es ridícula, en eso no llevas razón. En la naturaleza no hay nada ridículo, aunque los prejuicios se lo hagan ver así al hombre (HK, p. 752). (más…)


Dostoyevski: realismo metafísico, misticismo y espíritu karamazovianos

por: cristian soto herrera*

Dedicatoria:

A mi maestro Guido Vallejos.

Epígrafes:

I want to see the world sub specie aeternitatis (realism with a cosmic face?)

(J. J. C. Smart, “A Form of Metaphysical Realism”,
The Philosophical Quarterly, Vol. 45, Nº180, 1995, p. 305).

¡Realismo, Kuzma Kuzmich, realismo!

(Dmitri, HK, p. 537 **). (más…)


¿Quién mató a Walter Benjamin?*

Había perdido sus libros, a sus amigos, le quedaba su libertad y antes de que los nazis se la quitaran eligió morir: una carta explicatoria, una sobredosis de morfina y listo, libre de la Gestapo. ¿Pudo ser de otro modo? ¿Por qué Walter Benjamin redujo sus opciones a morir o caer preso? Una historia de infortunios y muchos cabos sueltos que siembran dudas sobre lo que Brecht calificó como la primera pérdida verdadera que Hitler causó a la literatura alemana.

por: juan ignacio rodríguez

Cuenta una leyenda alemana que un “hombrecito jorobado” es el responsable de todas las calamidades infantiles: «Cuando en mi sótano quiero entrar/para mi bota de vino sacar; (más…)


Montaigne y el aburrimiento en la filosofía

por: alejandro fielbaum s.

“ El testimonio más seguro de la sabiduría es un gozo constante interior; su estado, como el de las cosas superlunares, jamás deja de ser la serenidad y la calma; esos terminajos de baroco y baralipton, que convierten la enseñanza de los sabios artificiales en tenebroso lodazal, no son la ciencia, y los que por tal la tienen, o los que de tal suerte la explican, no la conocen más que de oídas… Por no haber logrado alcanzar esta virtud suprema, hermosa, triunfante, amorosa y deliciosa, al par que valerosa, natural e irreconciliable enemiga de todo desabrimiento sinsabor, de todo temor y violencia, que tiene por guía a naturaleza y por compañeros la fortuna y el deleite, los pedantes la han mostrado con semblante triste, querelloso, despechado, (más…)


Montaigne, mortalidad y sufrimiento

por: alfonso pizarro*

A medida que es más corta la posesión del vivir, he de hacerla más profunda y más plena”

(Montaigne, De la experiencia, p. 397 del vol. III)

Pareciera ser que la condición humana está destinada al sufrimiento, y nada más que al sufrimiento. Sin importar lo que se haga, todas nuestras acciones parecieran estar encaminadas al sufrimiento, ya sea las realizadas sin previa reflexión (no muy distinto de las bestias), o ya incluso aquellas acciones que buscan evitar el sufrimiento. Aún más, pareciera ser que éste fuese el destino de todo ser consciente en el mundo. (más…)


Es verdad que tú eres blanco porque yo lo digo

por: hernán guerrero troncoso

Los grandes oradores son capaces de convencer a su público de hacer cosas que normalmente no harían. Su poder de convicción puede provenir, entre otras cosas, de la maestría con la que articulan su discurso, de su capacidad de conectarse intelectual o emocionalmente con su auditorio a un nivel tal que sus propuestas son aceptadas aún cuando sean impopulares o definitivamente perjudiciales, o incluso de su astucia para hacer concordar posiciones contrarias a fin de lograr sus objetivos. Ahora bien, dichos objetivos pueden ser absolutamente cualquier cosa, y no necesariamente constituyen algo que vaya en beneficio de todos o de la mayoría. De hecho, pueden ser nada más que un simple capricho del orador, quien consigue lo que quiere sólo mediante palabras. El truco consiste en hacer creer al auditorio que lo que le están planteando, (más…)


Sobre el ateísmo – ateo gracias a Dios

por: juan ignacio rodríguez

«Pero decidme, hermanos míos, ¿qué es capaz de hacer el niño que ni siquiera el león ha podido hacerlo? ¿Por qué el león rapaz tiene que convertirse todavía en niño?
Inocencia es el niño, y olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que se mueve por sí misma, un primer movimiento, un santo decir sí».
Friedrich Nietzsche,
Así habló Zaratustra,
De las tres transformaciones.

1.

Me pasa de vez en cuando que me intriga la cuestión de Dios y el ateísmo. Aunque cada vez menos desde que, espero, dejé de ser un adolescente. Supongo que antes me preocupaba desde la rebeldía, desde un Nietzsche mal digerido o asimilado por el joven que lo lee y se cree filósofo: no creo en Dios, es una mentira, una debilidad, soy ateo. Pero cada vez menos, decía, y, superado ya Dios, cuando sucede (más…)


Crimen y castigo según Hermógenes

por: hernán guerrero troncoso

Si hay algo peligroso en la ironía, es la posibilidad de decir algo y presentarlo como verdadero, sin tener que fundamentar esa verdad que se da sin más por supuesta. Ya que se trata de algo que está dicho de manera oblicua, un poco torcida para hacernos reír, hay que poner mucha atención para ver dónde está la fisura a través de la cual nos quieren convencer de algo sin demostrarlo. Nuestro viejo y querido Hermógenes Pérez de Arce bien lo sabe, y hay que reconocer que su sentido de la ironía hace muy difícil rebatir las cosas que dice. Esto no es en lo más mínimo una alabanza; al contrario, considero una deslealtad para con el lector una argumentación que se base principalmente en ironías, ya que con ello oculta tanto los fundamentos de las afirmaciones que hace (o la falta de ellos), como la relación argumental entre las diversas afirmaciones. Y esto lo digo tomando en cuenta que soy alguien que usa la ironía y el sarcasmo continuamente. (más…)


Gonzalo Rojas y lo público

por: hernán guerrero troncoso

Algo que llenó de asombro a los griegos, en los albores de la filosofía, fue el hecho de que el pensamiento es discursivo, es decir, que pasa de los elementos más simples (nombres y verbos) a proposiciones capaces de ser verdaderas o falsas (enunciados que afirman o niegan que algo es algo), y que finalmente liga diversas proposiciones para demostrar su verdad o falsedad. Con el descubrimiento del silogismo, que es en último término la exposición de los distintos modos en que pueden ligarse las proposiciones a fin de demostrar su verdad o falsedad, vino también el examen de las argumentaciones viciadas, esto es, de aquellas argumentaciones que pretenden demostrar algo que no está contenido en sus premisas, o que, por un problema en la forma de la argumentación, no pueden dar una conclusión válida. Un buen ejemplo nos lo da Woody Allen, cuando dice que (más…)


Efectividad y realidad

por: i.m.

El título no me convence, pero vamos…
– – –
Origen mítico. Ejemplo:

– Jesús real o efectivo
– Jesús mítico o mitificado

A partir de esto: lo originado es un (más…)


Imperativo-de-la-voluntad-de-poder-ser

*Diseño: Pamela Lizana


Canción de amor (dos ensayos de traducción)

por: rainer maria rilke

Liebeslied
Wie soll ich meine Seele halten, daß
sie nicht an deine rührt? Wie soll ich sie
hinheben über dich zu andern Dingen?
Ach gerne möcht’ ich sie bei irgendwas
Verlorenem im Dunkel unterbringen
an einer fremden, stillen Stelle, die
nicht weiterschwingt, wenn deine Tiefen schwingen. (más…)


Término o comienzo???

por: avellaneda…

Había esperando esa velada hacia semanas, 31 de octubre, noche de brujas, noche de concilio de seres sin alma, muertos en vida que sólo despiertan en la penumbra.

Nunca vi tanta belleza entre sombras y frialdad, cada quien me producía terror y admiración, nunca me sentí tan cómoda entre tanta lobregura. (más…)


Revolución, ¡¿cuál revolución?!

por: el observador

Hace un tiempo atrás, no mucho, conversaba con una estudiante de esta facultad, la de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, que me comentaba lo ocurrido en uno de sus viajes en taxi colectivo, medio de transporte más caro que la micro o el metro, que se ocupa cuando el tiempo apremia y el atraso aumenta. Lo principal de su relato consistía en la opinión vertida por un académico (más…)


Tres escritos de juventud

por: anónimo

MALAS INTENCIONES

“Voy en el bus hacia el colegio. Una “tipa” me mira desde hace un rato, lo descubrí cuando por casualidad cruzamos miradas.

Me estoy comenzando a sonrojar y parece disfrutarlo, porque su rostro permanece pétreo e inviolable. (más…)


Fotogenia: l’art pour(e) l’art


Contra la tolerancia

por: pablo cassanello

No prometo ser sistemático, y puede que se me acuse de vaguedad en lo escrito. De ser así, bienvenido sea. Tal vez la vaguedad y la falta de sistematicidad son los primeros ropajes con los cuales se viste el pensamiento vivaz y crítico al dar sus primeros pasos.

No soy tolerante ni pluralista. O más bien dicho no quiero serlo, (más…)


Fuckultad

por: el observador

Este es mi país.

Vivo en la capital de la República de Chile, Santiago. En este momento estoy cursando estudios en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile. (más…)


Realismo estomacal

nietzscheana.com.arpor: juan ignacio rodríguez

¿Un estómago que siente?  Los dichos lo sugieren: “siento mariposas en el estómago”.  Los científicos lo proponen: leí que investigadores del instituto Max Planck descubrieron que en el estómago hay una potente red nerviosa.  Algo como un cerebro estomacal o, lo que sería lo mismo, un cerebro en el estómago.  (más…)